Angra dos Reis, Río de Janeiro. - La ciudad costera, que alberga la casa de veraneo del expresidente Jair Bolsonaro, se ha convertido en un núcleo de apoyo a la extrema derecha. En las recientes elecciones, Bolsonaro logró captar cerca del 67% de los votos, lo que refleja un fenómeno de polarización política en la zona.
Los residentes locales comparten posturas radicales. Sandro Castro, un jubilado de 54 años, sostiene que "Lula es el demonio" y aboga por "exterminar a la izquierda". Otro vecino, Aílton Luíz, pide la intervención de Donald Trump en Brasil para encarcelar a Lula, reflejando una narrativa del bolsonarismo que critica a la izquierda. A pesar de la percepción de crisis, estos ciudadanos demandan más apoyo a emprendedores y rechazan programas asistenciales como el Bolsa Familia.
La historia política de Angra dos Reis cambió drásticamente. En 2006, el 68,75% de los votantes apoyaron a Lula, pero con el ascenso del bolsonarismo, esta dinámica ha cambiado por completo. Desde 2016, tras el golpe que destituyó a Dilma Rousseff, la izquierda ha perdido toda representación en el concejo municipal.
El exalcalde José Marcos Castilho comentó sobre esta transformación: “Con la fragilización de la prensa local y los sindicatos, no podemos enfrentar esa ola”. A pesar de la lluvia, un grupo de adherentes al Partido Liberal (PL) congrega en el centro de la ciudad, organizando una campaña anti-Lula con distribución de material propagandístico.
Renato Araújo, candidato a diputado y cercano a Bolsonaro, promueve un proyecto para convertir Angra en una "Cancún brasileña", un plan que ha suscitado críticas por su impacto ambiental. A medida que se acercan las elecciones, el bolsonarismo se consolida como una fuerza política, reflejando un cambio en la identidad y la estructura social de la región.
Con información de eldiarioar.com

