Tampico, Tamaulipas. - El buque Onjuku, donado por Japón a México en los años setenta, fue hundido de manera controlada frente a las costas de Tampico para convertirse en un arrecife artificial. Esta acción busca fortalecer los ecosistemas marinos y simboliza la colaboración entre ambas naciones.
La ceremonia de hundimiento fue realizada mediante una transmisión desde Palacio Nacional, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, y contó con la participación de diversas autoridades, quienes resaltaron el impacto ambiental positivo que tendrá la estructura hundida en la biodiversidad del Golfo de México.
La embarcación, construida en 1977 y en servicio por más de 40 años, servirá como refugio para diversas especies marinas. Durante la ceremonia, se mencionó que esta transformación de un buque naval en un hábitat natural es un paso hacia el futuro, donde el acero se convertirá en parte integral del ecosistema submarino.
Antes de su hundimiento, el Onjuku fue sometido a un exhaustivo proceso de descontaminación para asegurar que no afectara el medio ambiente. Especialistas supervisaron el hundimiento, que se realizó mediante un sistema de válvulas controladas a distancia, garantizando un descenso controlado y seguro.
Este tipo de iniciativas para crear arrecifes artificiales se han implementado en varios países como método para recuperar ecosistemas marinos. Con el Onjuku, las autoridades esperan que su presencia impulse la creación de nuevas comunidades marinas y ayude a revitalizar la región, fundamental para la actividad pesquera en el país.
Con información de vanguardia.com.mx

