El muro flotante que el gobierno de Texas ha instalado en el río Bravo no logrará detener la migración irregular, según Juan José Rodríguez Alvarado, director del Instituto Tamaulipeco del Migrante. Aunque las boyas puedan desalentar, quienes buscan cruzar hacia Estados Unidos seguirán intentándolo.
Rodríguez Alvarado considera que las acciones migratorias implementadas por Texas, aunque “lamentables”, representan un desafío inalcanzable para limitar el flujo de migrantes. Estos individuos están dispuestos a asumir riesgos significativos para lograr cumplir su objetivo de mejorar sus condiciones de vida.
El director del Instituto subraya que el deseo de obtener una mejor calidad de vida impulsará a las personas a cruzar el río, pese a las elevadas probabilidades de enfrentar deportación o situaciones más graves. Reconoce que, aunque haya una reducción momentánea en el flujo de migrantes, este fenómeno no se detiene.
Desde 2023, el gobierno texano ha intensificado la instalación de boyas como parte de la Operación Lone Star, diseñada con el propósito de contener la migración. Recientemente, se ha reportado la colocación de más estructuras en áreas cercanas a Matamoros, avanzando hacia el Golfo de México.
Rodríguez Alvarado destaca que esta medida genera preocupación, no solo por los riesgos que enfrentan los migrantes, sino también por sus posibles repercusiones en el medio ambiente y la seguridad en la región.
Con información de hoytamaulipas.net

