Ciudad de México. – La carretera Federal México-Toluca fue escenario de un bloqueo parcial durante la noche y madrugada, provocado por vecinos y voluntarios que temían el desalojo de un albergue con más de cuatro décadas de existencia, ubicado en la colonia Lomas de Vista Hermosa, en la alcaldía Cuajimalpa. La manifestación buscaba ejercer presión para evitar que cientos de perros y gatos fueran retirados del refugio.
La alarma surgió tras la difusión de rumores sobre un posible desalojo nocturno. Azalea Ángeles, vecina de la zona, relató su sorpresa al enterarse de la situación mientras celebraba la Rosca de Reyes con su familia, y expresó su indignación ante la idea de despojar al refugio de su hogar.
Ante el riesgo inminente, los residentes locales decidieron cerrar parcialmente dos carriles con dirección a Toluca. La solidaridad vecinal se manifestó rápidamente a través de redes sociales, convocando a personas de diversos puntos de la Ciudad de México y el Estado de México para respaldar la causa. Alicia Hernández, otra vecina sumada al bloqueo, enfatizó la necesidad de respeto hacia los animales, considerándolos seres sintientes.
Samiel Aguilar, voluntaria del albergue, advirtió que la problemática podría extenderse a otros refugios de animales, señalando la importancia de defender el espacio actual. El albergue, que ha dedicado más de 40 años al rescate de animales abandonados, se encontraba bajo supervisión gubernamental desde diciembre debido a un litigio legal relacionado con representantes del patronato.
Francisco, colaborador del refugio desde hace más de 25 años, subrayó la labor de su familia y del centro en el rescate animal. Por su parte, Carlos Malvido, otro vecino, atestiguó la importancia del albergue en la promoción de adopciones, mencionando que su familia ha adoptado cinco animales del lugar.
Aunque durante la noche no se concretó ningún desalojo ni se retiró a ningún animal, los vecinos y voluntarios anunciaron su intención de permanecer en alerta permanente para salvaguardar el futuro del albergue y sus residentes. “Ellos son seres vivos, sólo piden un poco de cariño y alimento”, concluyó Azalea Ángeles.
