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Amas de casa redoblan esfuerzos y ajustan el menú ante el encarecimiento de la canasta básica en 2026

Por Redacción2 min de lectura
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Para muchas, el ajuste presupuestal trasciende la simple modificación de la lista de compras. Algunas amas de casa se han visto en la necesidad de extender sus jornadas laborales o diversificar sus fuentes de ingreso. Tal es el caso de una entrevistada que, para compensar el alza en diversos productos, ha incrementado sus labores domésticas remuneradas.

“Para estirar el gasto tengo que trabajar más, lavo, plancho y hago el aseo en casas. También vendo semillitas y ahí me voy guardando poquito”, compartió. A pesar de que reconoce una ligera baja en el precio de algunos productos como el tomate y los chiles en semanas recientes, otros artículos esenciales continúan con tendencia al alza, manteniendo la presión sobre la economía familiar. “Ahorita no está tan caro todo, pero unas cosas suben muy alto y otras bajan. Más o menos me gasto como mil pesos en lo más necesario”, explicó.

Otras estrategias incluyen la priorización de productos básicos y el sacrificio de aquellos considerados no indispensables. Estela Gamiño, otra ama de casa, detalló su método de compra semanal: “Primero llevo lo más necesario: carne, frijol, papas, chiles, tomate y cebolla. Si sobra, ya llevo fruta, si no, no”. Estima un gasto semanal de alrededor de mil 500 pesos para el mandado, una cantidad que, administrada con cautela, apenas resulta suficiente.

La percepción generalizada entre las amas de casa es que, si bien algunos precios pueden haberse estabilizado, el poder adquisitivo del dinero ha disminuido significativamente. La opción de adquirir menores cantidades de productos o posponer compras, como la de frutas, se ha vuelto una constante.

“Ayer no llevé fruta, hoy aprovecho y llevo poquito. Sí está más difícil porque todo va para arriba y los salarios siguen igual”, concluyó Estela. Mientras las cifras oficiales pueden indicar una estabilidad general en los precios, en los hogares mexicanos la adaptación y el ajuste son una realidad cotidiana que pone de manifiesto la resiliencia de las familias.

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