Mérida, Yucatán. – Yucatán atraviesa una severa epidemia de gusano barrenador, una situación sanitaria que no se había presentado en más de tres décadas y que afecta a cerca del 90 por ciento del territorio estatal, abarcando 97 municipios. La gravedad de la plaga se atribuye a una presunta negligencia y tardía respuesta por parte del Gobierno de Yucatán, a pesar de las alertas emitidas desde octubre de 2024.
Ganaderos yucatecos señalan que la falta de acción oportuna por parte de las autoridades ha permitido la proliferación del gusano, generando preocupación por los impactos económicos y sanitarios. Desde agosto, productores habían solicitado estrategias de contención, incluyendo la liberación de moscas estériles, sin obtener respuesta. La epidemia ha resultado en pérdidas económicas, disminución en la venta de ganado a mercados foráneos (cerca de un 5%) y el surgimiento de miasis en humanos, lo que representa un problema de salud pública.
La crisis ha puesto de manifiesto la falta de experiencia del secretario de Desarrollo Rural, Edgardo Medina Rodríguez, cuyo perfil académico no se alinea con la complejidad del manejo de la política agropecuaria. A pesar de que el gobernador, Joaquín Díaz Mena, anunció un programa piloto para combatir la plaga, la percepción general es que las medidas llegan tarde y la enfermedad se encuentra fuera de control.
Datos oficiales reportan mil 330 casos confirmados en ganado y siete en humanos, aunque se estima que la cifra real podría ser considerablemente mayor. La situación actual evidencia una grave negligencia e incapacidad para manejar una contingencia sanitaria, afectando un sector clave para la economía de numerosas familias y comunidades rurales en Yucatán.
