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Villancicos: Más que canciones, un legado de fe y arte en Yucatán

Los villancicos son celebrados en Yucatán no solo por su significado religioso, sino también por su profunda conexión con el arte sacro y la historia local.

Por Redacción2 min de lectura
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MÉRIDA, YUCATÁN. – Los villancicos, con sus melodías y letras que narran el nacimiento del Niño Jesús, son mucho más que simples canciones navideñas; representan un legado cultural y religioso profundamente arraigado en la Península de Yucatán, conectando la tradición popular con el arte sacro.

Estas composiciones, que tienen sus raíces en el término castellano “villano” refiriéndose a la gente del pueblo y surgieron como canciones populares en España, fueron adoptadas por la Iglesia católica en los siglos XV y XVI para difundir la historia sagrada. Tras la llegada de los españoles a América, los frailes franciscanos encontraron en los villancicos un medio efectivo para enseñar la narrativa del nacimiento del Salvador a las comunidades locales, especialmente a los pueblos indígenas.

Hoy en día, los villancicos son inseparables de celebraciones como las posadas, reviviendo la historia de la peregrinación de María y José y transmitiendo un mensaje de amor y esperanza. El reciente Concurso de Villancicos XXXVI celebrado por el Seminario Conciliar de Yucatán, que incluyó la participación de coros de Conkal, Peto y Kinchil, resalta la vitalidad de esta tradición.

Estas localidades yucatecas albergan tres de las “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán”, un proyecto multiplataforma que destaca tesoros como el convento de San Francisco de Conkal, los retablos de la iglesia de Peto y la escultura del Cristo de Amor en Kinchil. Adicionalmente, el experto en arte sacro, Cuauhtémoc Fernando Garcés Fierros, señala la presencia de altorrelieves que recrean el nacimiento del Niño Jesús en los retablos de las iglesias de Tabi y Oxkutzcab.

La profunda conexión entre la fe y el arte se remonta a figuras como San Francisco de Asís, quien en 1223 escenificó el primer belén viviente para tangiblemente representar la humildad y austeridad del nacimiento de Jesús. Teólogos y figuras religiosas como Juan, Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y el papa Francisco han enfatizado la importancia teológica de la Encarnación, viéndola como un acto central en el plan divino, un “Evangelio vivo” que recuerda el amor de Dios y el misterio de la Navidad.

La obra “100 joyas del arte sacro de la península de Yucatán” documenta y celebra esta herencia, presentando joyas específicas como el retablo principal de la iglesia de Tabi (joya 32), que incluye un altorrelieve del nacimiento del Niño Jesús, y el retablo principal de la iglesia de Oxkutzcab (joya 33), con escenas de la Adoración de los pastores y de los Reyes Magos. La iglesia del Niño Jesús de Tihosuco (joya 91), en Quintana Roo, también es reconocida por su valor histórico y religioso.

La obra se encuentra disponible para su adquisición en diversas plataformas, incluyendo el Club Diario de Yucatán, Unimedia y librerías selectas, con ediciones en pasta dura y blanda.

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