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Yucatán

Vecinos de Yucatán enfrentan riesgos por cercana estación de gas

Residentes en Yucatán enfrentan riesgos por instalación de una estación de gas cercana a sus viviendas, con daños en salud y seguridad.

Por Redacción2 min de lectura
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La instalación de una estación de compresión en Gran Calzada Umán genera preocupación por impactos en salud, seguridad y medio ambiente.

En el fraccionamiento Gran Calzada Umán, localizado en el municipio de Umán, Yucatán, residentes enfrentan una situación alarmante derivada de la proximidad de una estación de compresión de gas operada por la empresa Energía Mayakan, filial de la firma francesa ENGIE. La instalación, que comenzó días después de la adquisición de viviendas por parte de las familias, ha generado molestias físicas y emocionales entre los habitantes, quienes desconocían la cercanía del proyecto industrial al momento de comprar sus casas.

La pasada euforia por adquirir un hogar propio se vio ensombrecida por ruidos constantes, olores a gas y vibraciones dentro de los hogares. La comunidad reporta dolores de cabeza, estrés y miedo permanente, especialmente por la cercanía a la infraestructura, ubicada a solo tres metros de algunas viviendas. La situación se agravó durante las pruebas de funcionamiento del booster, estimulando la preocupación por posibles riesgos de explosiones o accidentes.

El contexto global revela que, aunque el gas natural se promociona como una energía más limpia, su uso continúa implicando riesgos ambientales y potenciales peligros para la población, especialmente en escenarios donde la regulación y la supervisión son deficientes. En México, la expansión de redes de gas ha sido objeto de debate en virtud de sus impactos en la salud, seguridad y el compromiso con energías renovables.

Los habitantes han presentado un juicio de amparo para detener las operaciones, pero las instancias judiciales han fallado en favor de la prioridad energética del país, dejando en incertidumbre la protección de estas comunidades. La respuesta gubernamental ha consistido en mesas de diálogo y verificaciones, sin garantizar una solución definitiva. La comunidad insiste en que la problemática va más allá de una disputa individual, evidenciando la necesidad de regulaciones transparentes y protección efectiva ante riesgos que podrían costar vidas.

Este caso refleja un fenómeno más amplio en el país, donde la urgencia por modernizar y ampliar la infraestructura energética convive con la demanda ciudadana de garantizar seguridad, derechos humanos y medio ambiente. La historia de Gran Calzada Umán evidencia que la normalización de estos riesgos solo puede conducir a tragedias, si no se implementan controles adecuados y una verdadera participación comunitaria en decisiones que afectan su bienestar.

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