Los trabajos en calles emblemáticas del Centro Histórico buscan preservar el patrimonio, aunque causan molestias temporales a vecinos y transeúntes Las obras de restauración en las calles de La Ermita, ubicada en el Centro Histórico de Mérida, han generado opiniones encontradas entre la comunidad local. Mientras algunos vecinos consideran que los trabajos son necesarios para mejorar el estado de los adoquines tradicionales, otros expresan molestias por las dificultades que implican en su vida cotidiana. La intervención busca devolver a estas calles su trazo original, preservando así un patrimonio de gran valor histórico para la ciudad. La Ermita, uno de los barrios más emblemáticos de Mérida, ha sido escenario de trabajos que incluyen la retirada, clasificación y posterior recolocación de los adoquines rojos que caracterizan su imagen urbana. Estos trabajos, que cuentan con el aval y supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), son realizados por personal especializado que cuida cada pieza para garantizar una restauración precisa y respetuosa con la historia del lugar. La superficie intervenida abarca aproximadamente 2,894 metros cuadrados, incluyendo calles como la 66, desde la 77 hasta la 79, además de las calles 77-A, 64-A y sus intersecciones, que rodean el parque de La Ermita. El mal estado en el que se encontraban las calles, con base de arena y polvo de piedra que ya había cedido, además de los daños ocasionados por las recientes lluvias, hacía imperativa la reparación. La acumulación de agua en charcos y la irregularidad del pavimento no solo afectaban la estética, sino también la seguridad vial y peatonal. La necesidad de intervenir estas calles fue destacada por las autoridades municipales, que en abril pasado informaron que en coordinación con el INAH se preparaba un proyecto para un mantenimiento mayor, que implicaba la nivelación del suelo y la sustitución de los adoquines dañados. Las obras comenzaron oficialmente el 29 de juli
