Progreso, Yucatán. – Decenas de pescadores yucatecos continúan su labor en el mar durante las fiestas decembrinas, una actividad que, si bien implica nostalgia, representa el sustento para sus familias y la economía local.
Desde la base de radio y consignataria Evita, en Progreso, se mantiene la comunicación con las embarcaciones. Monse Gamboa, encargada de esta área, describe la mezcla de sentimientos que se vive al contactar a quienes trabajan en estas fechas importantes. Si bien se comprende la necesidad de cumplir con el trabajo, el sentimiento de saberlos lejos en momentos familiares es palpable.
La base de radio opera los días 24 y 25 de diciembre, funcionando como enlace vital entre los pescadores y sus seres queridos. A través de llamadas y mensajes, se facilita el envío de felicitaciones y el mantenimiento de la comunicación, asegurando que, a pesar de la distancia, las familias puedan sentirse cerca.
Aunque algunos tripulantes logran organizar cenas sencillas a bordo, la mayoría continúa con su jornada habitual. La temporada de pulpo concluyó el 15 de diciembre, pero entre 20 y 30 embarcaciones ligadas a esta actividad permanecen en alta mar. Las tripulaciones, usualmente compuestas por cuatro o cinco personas, suman alrededor de un centenar de trabajadores que pasarán las fiestas lejos de tierra firme.
La situación es particularmente desafiante para los pescadores ribereños, quienes dependen de ingresos diarios. La escasa captura de pulpo durante la temporada ha llevado a muchos a trabajar durante las fiestas restantes. Los testimonios apuntan a que solo las embarcaciones más grandes obtuvieron ganancias significativas, mientras que las lanchas pequeñas enfrentan dificultades económicas.
En años complicados, la celebración navideña se pospone hasta que las condiciones económicas o laborales lo permiten. La camaradería entre pescadores se manifiesta en la forma en que comparten lo poco o mucho que tienen, adaptándose a las circunstancias del trabajo.
Uno de los momentos más emotivos, según Monse Gamboa, es escuchar las felicitaciones y mensajes compartidos entre los pescadores y sus familias, uniendo lazos afectivos a pesar de la inmensidad del océano.
Estas historias ponen de manifiesto una realidad a menudo invisible durante las celebraciones: la de aquellos que, desde el mar, sostienen una actividad económica fundamental para la costa de Yucatán, aun cuando esto signifique pasar las fechas importantes lejos de casa.
