Mérida, Yucatán. – A pesar de que la entrada en vigor oficial del nuevo impuesto a las bebidas azucaradas está programada para el 1 de enero de 2026, los precios de refrescos y otras bebidas con alto contenido de azúcar ya han comenzado a incrementarse en diversos comercios de Yucatán. Este adelanto en el traslado de costos a los consumidores se debe a la actualización de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Según el nuevo esquema fiscal, las bebidas azucaradas enfrentarán un gravamen de 3.08 pesos por litro, mientras que las que contienen edulcorantes no calóricos deberán pagar 1.50 pesos. La justificación oficial para esta medida es la promoción de hábitos de consumo más saludables.
Sin embargo, la aplicación anticipada de estos ajustes ya es una realidad en el mercado minorista yucateco. La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) ha informado que aproximadamente el 80 por ciento de las tiendas de abarrotes han empezado a aplicar aumentos que oscilan entre los cinco y diez pesos en diversas presentaciones, especialmente en refrescos no retornables de mayor tamaño, como los de tres litros.
Este incremento previsto y ya aplicado genera un impacto directo en la economía de las familias y se anticipa que afecte negativamente las ventas. Existe la preocupación de que, más allá de modificar los hábitos alimenticios, el impuesto pueda intensificar la restricción del gasto en los hogares de menores ingresos.
La medida, planteada como una estrategia de salud pública, suscita interrogantes sobre su implementación adelantada y sobre quién asume finalmente el costo real del impuesto: ¿las grandes empresas embotelladoras o los consumidores finales?
