Mérida, Yucatán. – A pesar de su moderna tecnología y su conexión entre puntos estratégicos como el Gran Parque de La Plancha y el municipio de Kanasín, las unidades del I-etram registran consistentemente una baja afluencia de pasajeros, con más asientos vacíos que ocupados, contrastando con la saturación habitual de otros sistemas de transporte como el “Va y Ven” y las combis.
Durante un trayecto de 40 minutos, se observó que las unidades de este transporte, descrito como de lujo, apenas transportaban a cuatro personas además del operador. Esta baja ocupación plantea serias dudas sobre su rentabilidad, especialmente considerando que el boleto individual para quienes no cuentan con tarjeta o son turistas tiene un costo de 45 pesos, posicionándolo como el transporte urbano más caro de Mérida.
El I-etram fue presentado como una solución de transporte eléctrico de vanguardia, con una inversión inicial de 800 millones de pesos, proyectando conectar Mérida con Kanasín y Umán. La implementación del sistema implicó modificaciones significativas en la vialidad de la ciudad, incluyendo carriles especiales y la construcción de estaciones en La Plancha (con un costo de 200 millones de pesos, incluyendo patio de carga) y Teya.
Adicionalmente, se adquirió una planta fotovoltaica y se promocionó su conexión con puntos clave del Tren Maya. Sin embargo, las obras, que utilizaron material de vías férreas del interior de Mérida, generaron importantes problemas de circulación y caos vial. La falta de señalización adecuada también ha sido un factor en la ocurrencia de accidentes, incluyendo un incidente en enero de 2024 durante un recorrido de prueba en la Avenida Pérez Ponce con Paseo de Montejo.
Hasta el momento, no se han implementado adecuaciones ni campañas de promoción por parte de la administración actual que busquen mejorar su uso o sostenibilidad económica. A pesar de los estudios de factibilidad anunciados por el titular de Transporte, Jacinto Sosa Novelo, y su predecesor, Rafael Hernández Kotasek, la situación de baja afluencia y alto costo del I-etram persiste.
