Mérida, Yucatán. – La familia de Mirna del Socorro Barrera Vera, desaparecida en Mérida desde el 9 de diciembre, se enfrenta a una doble tragedia: la angustia de la ausencia de la mujer de 86 años y los intentos de estafa por parte de individuos que buscan aprovecharse de su dolorosa situación.
Han transcurrido 27 días desde la última vez que se vio a doña Mirna en la colonia Pedregales de Lindavista. Su hija, Lizette Arceo Barrera, una de las familiares más activas en la difusión del caso, ha recibido numerosos mensajes y llamadas con supuesta información sobre el paradero de su madre. Si bien ha habido muestras de apoyo, también han surgido personas que exigen dinero a cambio de datos, un modus operandi que Lizette ha aprendido a identificar.
“De repente me llegan más o menos ocho mensajes al día, a la policía le llega otro tanto. Desde llamadas que agradezco porque creen que es ella y otros donde nada más están buscando estafar, dicen ‘la tengo, deposítame tanto’, pero con los días ya vas sabiendo diferenciar cómo manejar esta situación”, comentó Lizette en entrevista.
A pesar de las situaciones difíciles, la familia cuenta con el apoyo de la Policía Estatal de Investigación (PEI) y Lizette ha aprendido a ser cautelosa, solicitando pruebas antes de considerar cualquier información. Los incidentes han sido reportados a las autoridades.
La búsqueda de Mirna Barrera ha generado una ola de solidaridad en Yucatán. Familias, amistades y la sociedad yucateca en general se han sumado a la difusión de su ficha y a la organización de grupos de búsqueda. Estos esfuerzos, a menudo desinteresados, brindan a Lizette la fortaleza para continuar.
“La fe y el grupo de gente que está a mi alrededor y de la familia que está apoyando hace que no decaigas. Solo de pensar que está allá y la tengo que encontrar, eso me da la fuerza para seguir. De verdad creo que somos más la gente buena y con empatía”, expresó.
La familia reitera su llamado a la colaboración y asegura que no habrá represalias para quienes puedan tener información, solo el deseo de que Mirna regrese a casa sana y salva, especialmente para reencontrarse con su nieta, una de las más afectadas por su ausencia.
