Mérida, Yucatán. – Un contrato por hasta seis millones de pesos fue avalado por la Secretaría de Salud de Yucatán para la impresión de trípticos y material propagandístico, mientras que hospitales y centros de salud del estado enfrentan una severa escasez de medicamentos, insumos básicos y personal médico.
El contrato, con número IA-90-Y95-931007985-N-23-25-C1, tiene una vigencia del 9 de julio al 31 de diciembre de 2025. Esta modalidad de contrato abierto permite al organismo ampliar pedidos y montos sin necesidad de nuevas licitaciones, lo que ha generado preocupación por la opacidad en el gasto de recursos públicos.
El objeto del acuerdo, firmado por la titular de la Secretaría de Salud, Judith Elena Ortega Canto, y el representante legal de Impresora de Chetumal, S.A. de C.V., Rodrigo Andrés Briceño, se centra en la impresión de documentos oficiales y productos publicitarios, dejando de lado la adquisición de medicinas, instrumental médico o equipamiento hospitalario.
El contraste con la realidad en los centros de atención médica es agudo. Personal médico, que prefiere mantenerse en el anonimato, ha denunciado la falta de antibióticos y material básico, mientras que abundan los folletos informativos que, según afirman, pocos leen. La situación se repite en diversas regiones del estado, donde la propaganda institucional parece tener prioridad sobre la atención a pacientes.
Este gasto en material impreso, que podría ascender a un millón de pesos mensuales, ha sido criticado como una decisión política que prioriza la narrativa oficial sobre las necesidades reales del sistema de salud. Los contratos abiertos, en particular, han sido señalados como herramientas que facilitan el gasto discrecional, especialmente en áreas como la salud, donde la opacidad ha sido un problema recurrente.
La pregunta central que surge es la justificación de destinar fondos significativos a la propaganda cuando la falta de medicamentos y recursos esenciales impacta directamente la atención a los pacientes. Cada peso gastado en impresos representa una oportunidad perdida de inversión en farmacias hospitalarias, quirófanos o infraestructura médica.
A pesar de las denuncias diarias de carencias por parte de pacientes y personal médico, la prioridad en Yucatán parece haberse enfocado en la comunicación de supuestos logros a través de material impreso, en lugar de abordar los problemas estructurales y el desabasto que aquejan al sistema de salud pública estatal.
