Mérida, Yucatán. – Las comunidades rurales y agrícolas de México y América Latina inician el año 2026 retomando la ancestral práctica de las cabañuelas, un método tradicional empleado para intentar prever las condiciones climáticas de los próximos doce meses.
Esta técnica se basa en la observación detallada de las condiciones meteorológicas que se registran durante los primeros trece días de enero. Cada jornada se asocia simbólicamente con un mes del año, permitiendo así delinear una proyección climática.
Adicionalmente, se practica una fase de “cabañuelas de vuelta”, que invierte el orden de los días para reforzar y validar las predicciones iniciales. Algunos practicantes extienden el periodo de observación hasta finales de enero para obtener una síntesis más completa.
Durante este periodo, se analizan diversos factores como la temperatura, la presencia de lluvias, la nubosidad, la fuerza y dirección del viento, así como la observación de fenómenos naturales y el comportamiento de la fauna local, elementos que se interpretan como presagios del clima futuro.
Si bien la meteorología moderna no avala las cabañuelas como un método científico de predicción, la tradición persiste como una valiosa expresión cultural. Está intrínsecamente ligada al conocimiento agrícola y a la histórica relación simbiótica entre las comunidades y el entorno natural.
