Mérida, Yucatán. – El sector de tienditas de barrio en Yucatán se encuentra en alerta ante la posibilidad de un incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a refrescos, bebidas azucaradas y snacks, previsto para el 1 de enero de 2026. Se estima que al menos el 15% de estos negocios, que suman más de 24 mil en la entidad, podrían cerrar durante el primer año de aplicación, lo que representaría un duro golpe a la economía familiar. Las tienditas, muchas con márgenes de ganancia reducidos, dependen significativamente de la venta de estos productos. El ajuste fiscal propuesto contempla gravar con 3.08 pesos por litro a las bebidas con azúcares añadidos y 1.50 pesos por litro a las que usan edulcorantes no calóricos. Si bien la medida se presenta con un enfoque de salud pública, los antecedentes sugieren que incrementos previos del IEPS no han logrado disminuir las tasas de obesidad o diabetes, sino que han encarecido productos básicos. Los comerciantes ya reportan efectos, con aumentos de cinco a 10 pesos en presentaciones de refrescos grandes, lo que ha generado una caída en las ventas y una restricción del consumo, incluso en periodos de alta demanda como las fiestas decembrinas. Este escenario de menor venta no solo afecta a los dueños de las tienditas, sino que genera un efecto dominó en repartidores, transportistas y proveedores locales. A nivel nacional, se advierte del riesgo para más de 8 mil empleos directos y 100 mil indirectos, un impacto que en Yucatán sería particularmente severo dada la importancia del comercio minorista en su economía. La situación se agrava por la creciente presión fiscal del Gobierno del Estado, que en su Paquete Fiscal 2026 ha concentrado y aprobado diversos aumentos, además de nuevas cargas, derechos y trámites. Esto, sumado a posibles nuevos impuestos y el encarecimiento de gestiones, golpeará a empresarios, profesionistas, propietarios de vehículos y usuarios de transporte digital, así como a quienes realizan
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