Ciudad de México. – La problemática del sargazo en el Caribe mexicano trasciende el ámbito turístico y económico, revelando ser una seria amenaza para la salud pública y los ecosistemas costeros debido a la liberación de compuestos peligrosos durante su descomposición. Un estudio conjunto del Tecnológico Nacional de México, el Cinvestav y el Centro de Investigación Científica de Yucatán ha puesto de manifiesto los riesgos asociados a esta alga marina.
La investigación detalla que el lixiviado generado por el sargazo al degradarse contiene concentraciones elevadas de hidrocarburos y metales que exceden los límites permitidos por las normativas mexicanas e internacionales de seguridad. Estos hallazgos plantean un riesgo directo para las comunidades costeras y el medio ambiente.
Desde 2014, México ha enfrentado arribazones masivas de sargazo, con volúmenes que alcanzaron cifras alarmantes en 2019 y se estiman aún mayores para 2025. Si bien en mar abierto el sargazo es vital para la vida marina, su acumulación en las playas provoca un desequilibrio al consumir oxígeno y liberar sustancias nocivas, incluyendo metales pesados como arsénico, cadmio, cromo, níquel y zinc.
Los análisis realizados en laboratorio, a partir de muestras recolectadas en Akumal, confirmaron concentraciones de tóxicos que superan la NOM-001-Semarnat. De hecho, bajo criterios estadounidenses, el lixiviado de sargazo debería clasificarse como residuo tóxico debido a su alto contenido de arsénico, un carcinógeno conocido.
La situación es particularmente crítica en la península de Yucatán, dada la permeabilidad de su sustrato kárstico. El depósito inadecuado del sargazo retirado de las playas, especialmente en manglares o terrenos no preparados, facilita la infiltración de tóxicos al acuífero, principal fuente de agua dulce de la región.
Los autores del estudio, publicado en Marine Pollution Bulletin, enfatizan la urgencia de implementar soluciones integrales para el manejo y tratamiento de los lixiviados de sargazo, con la creación de sitios de disposición final que cuenten con la infraestructura necesaria para su contención.
