La participación de Carlos Slim en el proyecto asegura la perforación de pozos en el yacimiento de Veracruz sin pago inicial por parte de Pemex, fortaleciendo su presencia en el sector energético nacional.
En un movimiento estratégico, el Grupo Carso de Carlos Slim ha confirmado la firma de un contrato con Petróleos Mexicanos (Pemex) para la perforación de diversos pozos en el campo petrolero Ixachi, ubicado en Veracruz. Este acuerdo, que tendrá una vigencia de tres años, contempla una inversión de hasta 1,991 millones de dólares en su totalidad, condicionada a la realización de todos los trabajos previstos. La iniciativa representa una de las mayores apuestas privadas en un yacimiento que ya produce cerca de 93,000 barriles diarios de petróleo y 715 millones de pies cúbicos de gas, equivalente a 236,000 barriles de petróleo crudo diario en conjunto.
El contrato detalla que Slim, a través de las filiales GSM BRONCO y MX DLTA, asumirá el riesgo financiero inicial al garantizar la perforación y terminación de hasta 32 pozos con recursos propios, sin que Pemex desembolse pagos durante ese período. La remuneración por parte de la petrolera comenzará tras la puesta en producción de los primeros 12 pozos, estimada para principios de 2027, mediante 21 pagos mensuales vinculados a la venta de los hidrocarburos extraídos.
Este acuerdo coincide con la intensificación de la presencia de Slim en el sector energético mexicano, especialmente en un contexto donde intenta fortalecer su participación en el mercado y reducir su dependencia en proyectos en dificultades, como el yacimiento Lakach, en aguas profundas, que ha enfrentado baja rentabilidad por los bajos precios del gas y altos costos de infraestructura. La firma también surge en medio de debates acerca de los contratos mixtos de Pemex, ya que las grandes empresas internacionales consideran que las condiciones mexicanas no resultan suficientemente competitivas frente a oportunidades en otras regiones como Guyana o Vaca Muerta.
El respaldo financiero de Slim en Ixachi refuerza el interés de inversionistas privados en proyectos de producción y exploración de hidrocarburos en México, contribuyendo a la recuperación del sector en un entorno de retos regulatorios y económicos.
