La presidenta Claudia Sheinbaum revisó las zonas afectadas por las lluvias, destacó la coordinación de las autoridades y afirmó que nadie será desamparado.
Las intensas lluvias ocurridas entre el 6 y el 9 de octubre provocaron daños en varias regiones del centro y este del país, incluyendo Puebla, Hidalgo, Veracruz, Querétaro y San Luis Potosí, con un saldo preliminar de 65 fallecimientos y 64 personas reportadas como desaparecidas. Los impactos causaron deterioro en un estimado de 100,000 viviendas y generaron una respuesta inmediata por parte del gobierno federal para evaluar la magnitud de los daños.
Desde el inicio de la emergencia, la presidenta ha recorrido diferentes municipios afectados, incluyendo Puebla, Veracruz, Querétaro e Hidalgo, con el objetivo de supervisar las labores de atención y coordinar esfuerzos entre los distintos niveles de gobierno. En su intervención, Sheinbaum destacó que, más allá de la solidaridad, su tarea principal es garantizar que los afectados reciban asistencia oportuna y efectiva.
También defendió la acción de los gobernadores en medio de las críticas por la posible omisión en las alertas tempranas, resaltando que las autoridades locales notificaron a sus comunidades sobre el aumento de los niveles en los ríos y las posibles inundaciones. La mandataria resaltó que las lluvias fueron imprevistas en magnitud y resaltó la colaboración de los gobernantes en la respuesta a la emergencia.
El fenómeno climático fue particularmente intenso, y expertos señalaron que las lluvias extremas son un recordatorio de los costos asociados al cambio climático, que aumenta la frecuencia y severidad de eventos meteorológicos extremos. La capacidad de las instituciones para gestionar estas crisis es fundamental para reducir vulnerabilidades y proteger a las poblaciones más expuestas.
