El sacerdote Jorge Arturo Rodriguez Salazar advierte sobre el uso indebido de las posadas como fiestas y propone recuperar su significado espiritual en la comunidad.
En la víspera del inicio de la Novena de Posadas en Tizimín, Yucatán, la comunidad religiosa participó en una misa dedicada a bendecir las imágenes de la Virgen María y San José, símbolos centrales de esta tradición peruana-mexicana. El párroco Jorge Arturo Rodríguez Salazar hizo un llamado a la comunidad para volver a los orígenes espirituales y evitar que las posadas se conviertan en simples celebraciones de fiesta, llenas de excesos y consumo de alcohol.
Destacó que la verdadera esencia de las posadas radica en acompañar a José y María en su búsqueda de refugio, mediante oraciones y meditación, principalmente en la devoción del rosario, resaltando que la práctica debe centrarse en la reflexión sobre el misterio de la natividad, en lugar de en la diversión social desmedida.
Además, el sacerdote subrayó la importancia de mantener el acto comunitario como un momento de convivencia solidaria, evitando actitudes egoístas como pedir comida para llevar o realizar rifa en entornos laborales, usos que tergiversan la tradición y desvirtúan su carácter religioso.
En un contexto donde las tradiciones son víctimas de interpretaciones superficiales, resulta fundamental fomentar acciones que prioricen la fe, la empatía y la ayuda mutua. La celebración de las posadas no solo fortalece las raíces culturales, sino que también promueve valores como la solidaridad, especialmente durante la temporada navideña, cuando el espíritu de compartir y ayudar a los más necesitados adquiere mayor relevancia.
Esta postura refleja un esfuerzo por retomar las raíces espirituales de las festividades navideñas en un momento donde el exceso y el consumo suelen opacar su esencia religiosa, promoviendo así una celebración más consciente y comunitaria.
