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Obispo de Veracruz: Navidad, una Oportunidad para la Esperanza y la Humildad

El obispo de Veracruz, Carlos Briseño Arch, enfatizó en su mensaje navideño la importancia de la esperanza, la humildad y la cercanía con los más necesitados, invitando a encontrar a Dios en la pobreza.

Por Redacción2 min de lectura
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Veracruz, Veracruz. – En su mensaje navideño, el obispo de Veracruz, Carlos Briseño Arch, enfatizó que cada celebración de la Natividad representa una nueva oportunidad para la esperanza, inspirada por el misterio del nacimiento del Niño Jesús.

“Cada Navidad es una nueva oportunidad para que la luz del evangelio ilumine nuestra vida y reavive la esperanza en nuestros corazones al contemplar el misterio del pequeñín, el Niño Jesús”, señaló el prelado.

Briseño Arch reflexionó que la Navidad no fue un evento casual, sino una manifestación divina donde Dios eligió presentarse en la humildad y nacer entre los pobres, demostrando que en ellos reside Su corazón. Señaló que Belén, el lugar del nacimiento, fue una elección divina.

“Ahí donde la vida es más frágil y la dignidad parece amenazada, ahí el Señor decide hablar, la humildad, cuna de la redención nos revela que cada persona que sufre, el enfermo, el migrante, la viuda, el adulto mayor, el trabajador agotado, el niño sin oportunidades es un sacramento de esa presencia de Dios”, añadió.

El obispo subrayó que la Navidad permite identificar la pobreza y las carencias presentes en Veracruz como un espacio propicio para encontrar a Dios.

“En nuestra diócesis marcada por los contrastes de riqueza y pobreza, y profundas carencias, la Navidad nos invita a reconocer en los pobres no un problema a resolver, sino un lugar teológico donde Dios se deje encontrar y donde Dios nos está interpelando. Ahí nos espera su ternura, su fuerza y su verdad”, afirmó.

Destacó que el Niño de Belén llega en Navidad como un maestro, dispuesto a educar y transformar a quienes se abran a su enseñanza, impartida desde la vulnerabilidad de un recién nacido.

La luz que iluminó Belén, añadió, no es solo un recuerdo, sino una misión que se renueva diariamente.

En este contexto, exhortó a la comunidad a no ser indiferente ante los necesitados, a defender la dignidad humana y a priorizar la formación de niños y jóvenes.

“Que esta Navidad seamos cercanos a los pobres, acompañemos con mayor dedicación a los que sufren, defendamos la dignidad de aquellos que viven en las periferias existenciales, cuidemos la formación de nuestros niños y jóvenes”, concluyó.

El obispo enfatizó que cuando el amor se convierte en un modo de vida y la educación en un camino de esperanza, el espíritu navideño se enciende nuevamente en los corazones y las comunidades.

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