La comunidad local impulsa la economía mediante la venta de cempasúchil, veladoras y artículos tradicionales en una temporada que fortalece sus raíces culturales.
En Cancún, las calles y mercados se llenan de color y aroma con la llegada del Día de Muertos, una tradición que celebra la memoria de los seres queridos y fomenta la economía local. La temporada trae consigo una variedad de flores, especialmente el cempasúchil, que se utiliza en altares y ofrendas, además de dulces, veladoras y pan de muerto que engalanan cada rincón de la ciudad. La venta de estos artículos ha mostrado un aumento, reforzando su papel en el fortalecimiento de las tradiciones mexicanas y la generación de ingreso para muchas familias. La festividad, que en los últimos años ha cobrado mayor relevancia en el estado, coincide con una tradición que, además de lo espiritual, se ha convertido en un motor económico y cultural para la región. La tendencia de celebrar esta fecha aumenta la participación comunitaria y mantiene viva la memoria colectiva en un momento en que las formas de conmemoración se diversifican, sin perder su esencia ancestral. La preparación en los mercados y tiendas refleja el compromiso de la comunidad por preservar una de las tradiciones más emblemáticas de México, que año con año reúne a familias y visitantes en una expresión de respeto y amor por los difuntos.
