La Cámara de Diputados acordó un receso que pone en pausa sus actividades desde mediados de diciembre hasta principios de febrero, con beneficios económicos elevados para los legisladores. La actividad legislativa en la Cámara de Diputados se tomará un descanso prolongado que comenzará el 11 de diciembre y se extenderá hasta el 1 de febrero del próximo año, permitiendo a los diputados un período de receso de aproximadamente mes y medio. Durante este tiempo, aunque el trabajo en el recinto será limitado, algunos legisladores aprovecharán para atender asuntos en sus distritos y fortalecer su trabajo en territorio, lo que responde a la intención de mantener la representación de sus electores incluso durante los descansos. Este período coincide con un retorno parcial a las actividades presenciales en San Lázaro, ya que muchos diputados continúan operando bajo esquemas de trabajo desde casa, desplazándose ocasionalmente al recinto, en un contexto donde la pandemia ya no representa un obstáculo sanitario. La decisión de ampliar las vacaciones ha causado controversia, especialmente ante cuestionamientos sobre la productividad legislativa, que mantiene niveles mínimos en comparación con las iniciativas presentadas. En términos económicos, el Congreso de la Unión destinó una suma significativa para pagar aguinaldos y prestaciones a sus integrantes. La asignación global para diputados y senadores supera los 360 millones de pesos, con cada legislador recibiendo una bolsa aproximada de 304 mil pesos. Esta cantidad incluye sueldo, aguinaldo equivalente a 40 días de dieta, y diversos apoyos legislativos, reflejando una alta inversión en beneficios de fin de año pese a la baja aprobación de propuestas legislativas, que alcanza apenas el 5%. Este descanso extenso y las asignaciones millonarias plantean un debate sobre la eficiencia y la austeridad en el gasto público en un momento en que la productividad de la Cámara de Diputados sigue siendo cuestionada, en medio de críticas por e
