La estrategia en Monterrey genera roces internos y enfrenta obstáculos en la alianza con MC y en el apoyo del gobierno federal. En los corredores del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, se ha observado un fuerte debate acerca de la posible integración del alcalde de Monterrey, Adrián De la Garza, en las candidaturas de rumbo al proceso electoral de 2027. Aunque actualmente pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI), se discute la oportunidad de que su figura sea reclutada por el albiazul, en un intento por fortalecer su presencia en Nuevo León y recuperar apoyo en la región. El liderazgo del PAN muestra interés en sumar a De la Garza, particularmente en vista de los resultados obtenidos en recientes elecciones, donde su cercanía con el panismo local ha sido vista como un factor clave. Sin embargo, existe resistencia interna dentro del partido, especialmente por parte de sectores cercanos a Jorge Romero, quien apoya una estrategia diferente para mantener control sobre la alianza y favorecer la participación de otras figuras, incluyendo la eventual postulación de candidatos de Movimiento Ciudadano (MC). En el escenario nacional, la relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador y el apoyo del gobierno federal también influyen en las decisiones internas. La posibilidad de que MC compita en solitario en 2027 y mantenga su distancia del PAN es vista como un obstáculo para la formación de una alianza sólida, especialmente si no se logra un acuerdo con figuras como Luis Donaldo Colosio o Mariana Rodríguez, que podrían encabezar la oposición. Este escenario genera fricciones entre los líderes locales y nacionales, en particular con Raúl Gracia, quien coordina aspectos del acuerdo interno y tiene influencia en la decisión final. El contexto político en la región revela una lucha por definir quién liderará la oposición en el estado y en el país. La rivalidad entre diferentes líneas in
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