La construcción de una carretera que conecta ambos estados se realiza con estrictas medidas ambientales para proteger la biodiversidad regional. El avance de una obra vial que unirá Sonora y Chihuahua ha llevado a la reubicación de una considerable cantidad de especies animales y vegetales, en un esfuerzo por minimizar el impacto ecológico. Un equipo especializado conformado por biólogos, ecólogos, ingenieros ambientales y forestales realiza supervisiones constantes para garantizar la conservación de la biodiversidad en la zona de influencia. Durante los trabajos, se han trasladado con cuidado más de 250 ejemplares de especies protegidas, incluyendo tortugas terrestres, lagartijas, víboras de cascabel, tarántulas, sapos y serpientes. Paralelamente, se ha instalado un sistema de monitoreo mediante cámaras de fototrampeo en diversas secciones del trazo, permitiendo registrar la presencia y actividades de animales como mapaches, coyotes, venados y zorros, lo que contribuye a un seguimiento detallado de sus movimientos y rutas migratorias. En lo que respecta a la flora, varias especies emblemáticas del ecosistema local, como nopales, sotol, cholla, encinos y yucas, fueron protegidas y trasladadas a zonas seguras, garantizando la conservación de su importante papel ecológico. Estas acciones reflejan el compromiso de las autoridades, en particular de la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones, de realizar obras de infraestructura sustentables y en estricto apego a las normas ambientales, promoviendo un desarrollo que respete los ecosistemas regionales. Estas medidas forman parte de una estrategia integral de gestión ambiental que busca compatibilizar el crecimiento vial con la protección de la biodiversidad, reduciendo así el impacto a largo plazo sobre los recursos naturales de la región.
