La actividad solar intensificada ha provocado auroras en estados del norte y zonas del Bajío, sorprendiendo a la población con tonos rojizos y verdosos en el cielo.
Durante la noche del 11 de noviembre, diversos estados del norte mexicano pudieron apreciar un fenómeno conocido como aurora boreal. Este espectáculo lumínico se debe a una tormenta geomagnética de intensidad G4, provocada por una actividad solar extremada en días recientes. La explosión solar más destacada fue una fulguración clase X5, una de las más potentes de este año, que envió eyecciones de masa coronal en dirección a la Tierra.
Las tormentas solares de esta magnitud afectan diversas funciones tecnológicas, ya que pueden alterar comunicaciones satelitales y ocasionar interrupciones en las bandas de radio. Aunque nuestro campo electromagnético nos protege en la superficie terrestre, los satélites y la infraestructura en órbita se encuentran en mayor riesgo de daños debido a la energía liberada por estas explosiones solares. La posibilidad de observar estas auroras en zonas como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y algunas áreas del Bajío, como Zacatecas y San Luis Potosí, se mantiene en observación, especialmente si el cielo permanece despejado.
El espectáculo en el cielo ha generado asombro y entusiasmo en la población, con múltiples registros en redes sociales donde los tonos rojizos y verdes teñían el firmamento. Este fenómeno es un recordatorio de la interacción entre actividad solar y nuestro planeta, resaltando la importancia de monitorear las condiciones espaciales que pueden tener un impacto directo en la tecnología y la comunicación en la Tierra.
