La ola de violencia en Sinaloa se intensifica tras la muerte de un líder del Cártel de Sinaloa y la detención de sus principales operadores, afectando a civiles y delincuentes por igual.
En los últimos siete días, la región de Sinaloa ha sido escenario de una escalada de violencia con un saldo de 39 personas fallecidas, en medio de una pugna entre facciones del narcotráfico. La ola de hechos violentos se intensificó tras la baja de Luis Ezequiel Rubio Rodríguez, conocido como “El Morral”, un importante jefe operativo de la facción conocida como “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa. La captura de seis de sus principales colaboradores, entre ellos figuras con antecedentes criminales, ha agravado la confrontación interna que caracteriza la narco-guerra en la zona.
Las cifras oficiales muestran una serie de hechos violentos durante la segunda mitad de octubre, con picos de mortalidad específicos: 2 homicidios el 20 de octubre, 8 el 21, 11 el 22, 3 el 23, 8 el 24, 4 el 25 y 3 el 26. Además de la peligrosidad entre grupos criminales, las acciones violentas han afectado también a civiles y transeúntes, como un pasajero que resultó herido en medio de un enfrentamiento en una vía pública.
Este aumento en la violencia ocurre en un contexto de desgaste y debilitamiento de “Los Chapitos”, quienes, tras la captura del líder del cártel rival, Ismael “Mayo” Zambada, aparentan perder terreno en el escenario del narcotráfico en la región. La confrontación entre grupos rivales como “Los Mayos” y “Los Chapitos” refleja la lucha por el control de las rutas y mercados ilícitos en Sinaloa, una de las regiones más estratégicas para el tráfico de drogas en México.
La situación actual evidencia la complejidad y violencia del enfrentamiento entre cárteles, que no solo ha causado pérdidas humanas entre criminales, sino también pone en riesgo a la población civil, incrementando la incertidumbre y el temor en la comunidad.
