Culiacán, Sinaloa. - El comandante Iván Alfonso Ibarra Gastelum, un policía municipal con más de una década de servicio, fue asesinado en las primeras horas del 13 de agosto de 2025. Fue emboscado por un grupo armado tras concluir su turno, mientras se trasladaba a su hogar en la sindicatura de Costa Rica. Este crimen, marcado por la violencia de la mafia, perpetrado a la vista de civiles, evidencia un patrón creciente de ataques contra policías en el estado.
La investigación a cargo del proyecto Azul Cobalto, dirigido por Daniel Gómez Tagle, resalta que el aumento en los homicidios de agentes policíacos comenzó en julio de 2024. Este incremento se asocia a la traición del exgobernador Rubén Rocha Moya, quien al parecer entregó a Ismael "El Mayo" Zambada en un contexto político de creciente tensión. Desde esa fecha, las muertes de policías se han disparado de manera alarmante.
En 2023, Sinaloa experimentó solo dos asesinatos de policías, pero en 2024, ese número se multiplicó por cinco, alcanzando diez casos. En 2025, la situación escaló drásticamente, con 40 agentes asesinado, lo que representa un incremento del 1,900 por ciento en comparación con dos años atrás.
El investigador Daniel Gómez Tagle afirma que los datos son reveladores: "El riesgo para los policías comenzó a crecer rápidamente en julio de 2024. Esta no es una coincidencia, es un reflejo de un contexto político y de seguridad claramente específico". Las cifras indican que la tasa de riesgo para los uniformados pasó de 33.8 en 2023 a 763.7 en 2025.
La situación para los policías de Sinaloa es crítica: están pagando las consecuencias de los errores políticos y de pactos quebrantados. La vulnerabilidad que enfrentan se traduce en una constante lucha por la seguridad en un entorno donde cada día parece cada vez más peligroso.
Con información de milenio.com

