Culiacán, Sinaloa. – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reaccionó con contundencia ante las acusaciones de narcotráfico por parte de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, afirmando que la decisión del caso queda en manos de la Fiscalía General de la República. Esta situación ha generado tensiones diplomáticas con Washington.
Durante una conferencia matutina, Sheinbaum destacó que si existen “pruebas contundentes e irrefutables”, la Fiscalía deberá actuar conforme a la legislación mexicana. Sin embargo, aclaró que si no hay evidencias claras, lo que ocurre parece ser una maniobra política del Departamento de Justicia estadounidense.
El caso contra Rocha Moya, quien ocupa el cargo desde 2021, se centra en acusaciones de tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas, lo que ha generado fricciones adicionales en la relación bilateral, especialmente tras el fallecimiento de dos agentes de la CIA en un accidente en Chihuahua. La Fiscalía estadounidense ha implicado a otros nueve funcionarios en este escándalo, alegando colaboración con el Cártel de Sinaloa.
La mandataria subrayó que no se permitirá la injerencia de un gobierno extranjero en los asuntos internos de México. Enfatizó que este tipo de acusaciones no solo atacan a Rocha Moya, sino a todo el movimiento político de Morena, al que pertenecen. Aludiendo al caso de Salvador Cienfuegos, Sheinbaum hizo hincapié en la importancia de contar con evidencias antes de proceder.
La Secretaría de Relaciones Exteriores también tomó una postura, indicando que no se han recibido pruebas suficientes para proceder con las solicitudes de extradición enviadas por EE. UU. El vicefiscal general, Ulises Lara, reiteró que cualquier proceso estará sujeto a las leyes de México, destacando la necesidad de pruebas sólidas para considerar la detención.

