Culiacán, Sinaloa. - La reciente solicitud de licencia por parte del Gobernador Rubén Rocha Moya ha desatado una mezcla de aliento y escepticismo entre los sinaloenses. Esta renuncia llega en medio de una crisis interna en el cártel de Sinaloa, que ha afectado gravemente la seguridad en la región.
Los ciudadanos han manifestado su frustración de manera contundente, utilizando el grito “¡fuera Rocha!” como símbolo de un deseo colectivo por cambio. La sensación de que su liderazgo está más vinculado a la problemática actual que a su resolución ha aumentado la presión sobre su administración, especialmente en Culiacán, área gravemente impactada por la violencia.
La renuncia de Rocha, provocada según algunos por presiones externas, como las acciones de Estados Unidos, ha generado opiniones divididas. Mientras algunos celebran su salida, otros cuestionan la forma en que ocurrió. Existe un sentimiento de que, aunque se logró un cambio, las circunstancias no fueron las más adecuadas, ya que nuevos liderazgos dentro de su propio grupo político podrían perpetuar los mismos problemas.
A pesar de la euforia inicial por la renuncia, los sinaloenses mantienen una postura cautelosa. El hecho de que la Presidenta Claudia Sheinbaum haya indicado su apoyo al exgobernador refuerza temores de que no habrá una transformación real en la gestión del estado. La investigación en su contra podría no llevar a sanciones significativas, lo que deja a la población inquieta sobre el futuro político de la región.
En resumen, aunque la renuncia de Rubén Rocha Moya abre una puerta a la esperanza, la falta de cambios claros en la administración y el mantenimiento de la misma estructura política generan desconfianza. Los sinaloenses esperan que su voz sea escuchada realmente en este proceso de cambio.
Con información de zocalo.com.mx

