La aspirante a diputada por el PRI, Paola Gárate, dio a conocer su experiencia de secuestro durante la elección de 2021 en Sinaloa. Gárate fue interceptada por hombres armados que la retuvieron y golpearon, exigiéndole que Morena ganara en su distrito. Este episodio ha dejado huellas profundas en el ámbito político de la región.
Narró que no solo ella fue víctima. Al menos el 80% del personal de su campaña enfrentó similar sufrimiento, con muchos maltratados y algunos de ellos, como su coordinador de campaña, perdiendo la vida tras los ataques. La violencia ejercida por el crimen organizado en esos comicios escaló de manera alarmante, con amenazas a votantes y ataques directos.
Además, Gárate reveló la presión que enfrentan los políticos en Sinaloa para no hablar sobre estos hechos. La violencia ha silenciado a muchas voces, como lo demuestra el asesinato del exrector Héctor Melesio Cuén y el atentado contra el diputado Sergio Torres. Expresó que la situación actual muestra una grave ineficiencia del gobierno para garantizar la seguridad.
La legisladora ha denunciado públicamente las omisiones del gobierno de Rubén Rocha Moya, quien ahora enfrenta acusaciones de Estados Unidos por sus supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Aun así, Gárate sigue enfrentando represalias, como la demanda interpuesta en su contra por el senador Enrique Inzunza, a quien ha acusado de acoso.
La inseguridad y la violencia política representan un reto creciente en Sinaloa, donde los opositores a la administración actual temen por su vida. Gárate se mantiene firme a pesar de la adversidad, enfatizando la necesidad de visibilizar estos hechos para exigir justicia y seguridad.
Con información de proceso.com.mx

