La tragedia de Fernando Alan, un estudiante de derecho, revela la realidad del uso de la fuerza en México.
El asesinato de Fernando Alan, un joven de 24 años, ha sacudido a su familia y a Culiacán. El 13 de enero, su rutina de gimnasio terminó trágicamente cuando fuerzas federales lo confundieron con otro vehículo durante una persecución. Su padre, Humberto Chávez, detalla que dispararon sin considerar las consecuencias.
Fernando, quien estudiaba derecho, y su novia, Rosa Navarrete, fueron atacados a solo 300 metros de su hogar. Mientras él falleció en el lugar, su novia quedó gravemente herida. La familia vive momentos de desconfianza ante el proceso investigativo, pidiendo justicia y que la muerte no quede como un “daño colateral”.

