Una investigación reciente revela que Jorge Antonio Sánchez Ortega, quien participó en la propia investigación, podría tener conexiones relevantes en el caso que marcó la historia política del país.
La historia del asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994 continúa generando interés y controversia, en particular en torno a figuras relacionadas con las investigaciones oficiales. Uno de los personajes involucrados en aquel suceso es Jorge Antonio Sánchez Ortega, un exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), quien fue detenido en el contexto de una revisión judicial paralela a la historia oficial. Sánchez Ortega nació en El Rosario, Sinaloa, en 1961, y residió en Tijuana, Baja California, desde 1973. Con formación en Derecho, ingresó a trabajar en el Cisen en 1993, institución en la que permaneció por 22 años antes de retirarse en 2015.
Durante la investigación del asesinato de Colosio, Sánchez Ortega fue aprehendido en Lomas Taurinas debido a manchas de sangre en el lugar y a una prueba de rodizonato que dio positivo en rastros de disparo; sin embargo, fue liberado poco después, ya que la Procuraduría General de la República en ese momento concluyó que Mario Aburto Martínez era el responsable del homicidio. Por más de tres décadas, la versión oficial sostuvo que Aburto actuó solo, condenado a 45 años de cárcel tras un juicio cuyos procedimientos han sido revisados por la Suprema Corte, que en octubre de 2024 ratificó su condena.
Recientes investigaciones y revisiones legales han puesto en duda la narrativa original, indicando que la participación de Sánchez Ortega y otros actores del Cisen podría tener un papel más profundo en el caso. Esta situación refleja la persistente complejidad del magnicidio y la dificultad en esclarecer todos los detalles del acontecimiento que cambió el rumbo político del país en los años 90.
La revisión de estos hechos no solo reviste interés judicial, sino que también alimenta la discusión pública sobre la transparencia en investigaciones de alto impacto político y la posible existencia de versiones alternativas en uno de los crímenes más emblemáticos en la historia moderna mexicana.
