La incidencia de delitos en transporte ferroviario alcanzó su nivel más alto en 2024, generando mayores costos y riesgos para la seguridad nacional.
En los últimos seis años, el robo de combustible en trenes ha experimentado un incremento significativo, alcanzando su pico en 2024 con 76 incidentes reportados. La mayoría de estos casos se concentran en regiones como Guanajuato, Querétaro y Veracruz, donde las autoridades han detectado un total de 247 episodios desde 2019. Durante este período, más de 1,8 mil toneladas de hidrocarburos han sido sustraídas mediante robos ferroviarios, afectando tanto la seguridad como la economía del transporte de combustibles en el país.
Este fenómeno no solo incrementa los riesgos asociados con el tráfico ilegal, sino que también encarece el traslado de hidrocarburos por ferrocarril. El costo de transporte en tren puede ser hasta seis veces mayor que por ducto, según datos del regulador energético, debido a limitaciones en la capacidad del sistema de ductos y su acceso restringido a diversas zonas. A pesar de ello, millones de toneladas de combustible se movilizan anualmente por tren, convirtiéndose en una alternativa vital para el suministro energético.
El aumento en la incidencia de robos ferroviarios refleja la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad en el transporte de hidrocarburos, además de implementar estrategias para reducir los riesgos económicos y ambientales asociados con esta problemática que continúa en ascenso en varias regiones del país.
