La presidenta mexicana exige eliminar la retroactividad propuesta en la Congreso, advirtiendo que contradice principios constitucionales y requiere corrección legislativa.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado su oposición a una modificación reciente en la reforma a la Ley de Amparo, aprobada por el Senado. La controversia surge debido a la inclusión de un artículo transitorio que establece la aplicación retroactiva de la ley, lo cual contraviene los principios constitucionales que prohíben la retroactividad en perjuicio de las personas. La mandataria subrayó que la Constitución establece claramente que las leyes no deben tener efectos retroactivos y que, en caso de ser beneficiosas, estas pueden tener efectos hacia atrás. La modificación fue introducida en el Senado por una reserva presentada en la sesión, con 76 votos a favor y 39 en contra, y busca que los asuntos en curso en los tribunales sean juzgados bajo la nueva legislación. Sin embargo, esta medida contradice el artículo 14 de la Constitución, que protege a los ciudadanos de leyes retroactivas perjudiciales. La iniciativa ahora debe ser revisada por la Cámara de Diputados para corregir esta disposición, que puede afectar la validez de la ley. Además, Sheinbaum destacó la intención de reforzar el acceso a la justicia mediante la reducción de plazos para resolver amparos, la prohibición de suspender cuentas vinculadas con delitos financieros y la eliminación de suspensiones inmediatas en resoluciones de la Suprema Corte, promoviendo un sistema más eficiente y transparente. La reforma aprobada en el Senado busca fortalecer el mecanismo de protección constitucional, introduciendo tecnologías digitales y sanciones a servidores públicos que incumplen sentencias, en pos de mayor certeza jurídica y justicia efectiva.
