La presidenta mexicana insiste en la captura de responsables del caso, incluyendo a Zerón en Israel y a Bernabé en Estados Unidos, para avanzar en justicia.
La mandataria mexicana continúa con la estrategia de buscar la extradición de varias figuras relacionadas con el caso Ayotzinapa, en un esfuerzo por esclarecer la desaparición de los 43 normalistas en 2014. Entre las solicitudes destaca la de Tomás Zerón, exjefe de la Agencia de Investigación Criminal, quien actualmente se encuentra en Israel, y que ha sido señalado como pieza clave en las investigaciones. Además, se demanda la captura de Ulises Bernabé, exjuez de barandilla en Iguala, cuya ubicación actual se mantiene en secreto. Estos esfuerzos se han intensificado en el marco de la cooperación internacional, aunque México e Israel aún no tienen un acuerdo bilateral en materia de extradición. La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reforzó el respaldo a estas gestiones, solicitando su colaboración para acelerar los trámites en ambos países. Organizaciones y familiares de las víctimas han manifestado su rechazo a la falta de resultados en el proceso, exigiendo justicia tras más de una década de impunidad. Es importante contextualizar que la desaparición forzada ocurrió en Iguala, Guerrero, en un contexto donde policías, delicuentes y autoridades se mezclaron en la agresión que aún mantiene heridas abiertas en la sociedad mexicana.
El caso de Ayotzinapa ha sido un símbolo de las fallas del Estado frente a la delincuencia y la protección de derechos humanos en México. La persistencia de estas demandas subraya la necesidad de una justicia efectiva y de una mayor cooperación internacional para esclarecer los hechos y castigar a los responsables. La lucha de las familias de los estudiantes continúa siendo un referente del compromiso social por la verdad y la rendición de cuentas en el país.
