Ciudad de México. – La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reiterado en diversas ocasiones la defensa de la libertad de expresión en México, afirmando que su gobierno no reprime ni censura. Sin embargo, reportes recientes y testimonios de periodistas sugieren una creciente presión y asedio sobre los medios de comunicación desde el inicio de su administración.
Durante la Convención de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, celebrada en noviembre pasado, Sheinbaum declaró: “Desde el gobierno lo decimos con toda claridad: no reprimimos, no censuramos, no limitamos nunca la libertad de expresión. Creemos y confiamos en ella. Por el contrario, la defendemos, porque entendemos que sin libertad no hay democracia, y sin democracia no hay justicia”. Enfatizó que el público actual demanda contrastar información y participar, y que cerrarse a una sola opinión limita el debate democrático.
A pesar de estas declaraciones, los hechos citados en el material de origen apuntan a una realidad diferente. En los primeros siete meses de 2025, se habría registrado un promedio de un caso de acoso judicial contra periodistas cada cuatro horas. Según versiones de trabajadores de medios, operadores presidenciales ejercen una supervisión constante sobre las opiniones vertidas en espacios radiofónicos y televisivos, mediante llamadas, visitas y mensajes de WhatsApp con quejas sobre el contenido, invitados y enfoques de las notas.
El pasado 2 de enero, la presidenta Sheinbaum afirmó que la libertad de expresión en México está “por encima de todo”, en referencia a un caso de acusación por terrorismo contra un periodista en Veracruz, que posteriormente fue reclasificado. No obstante, la lista de periodistas que denuncian censura, persecución y amenazas durante su mandato, según el material analizado, continúa en aumento.
Uno de los casos recientes es la salida del periodista Manuel López Sanmartín del programa que encabezó durante nueve años en MVS. En un comunicado, Sanmartín mencionó que los medios atraviesan un panorama “de presiones y amagos”, y que el periodismo “es incómodo o no es”. Fuentes en la estación señalan que la presión de operadores presidenciales sobre el tono crítico del programa se incrementó desde la llegada de Sheinbaum, coincidiendo con las declaraciones de la presidenta sobre la defensa de la libertad de expresión en la cumbre de la CIRT. Se informa que existe una lista de comunicadores que, según operadores presidenciales, no deberían salir al aire.
La cobertura que López Sanmartín realizó sobre la marcha de protesta contra el gobierno de Sheinbaum el pasado 15 de noviembre, denominada Marcha de la Generación Z, parece haber sido el detonante. La exigencia de los enviados de la Presidencia habría sido su salida antes de finalizar 2025, lo cual ocurrió. Organizaciones como Artículo 19 han documentado un contraste en las tácticas de presión: mientras que con el gobierno anterior se ejercía el desprestigio y la desautorización, con Claudia Sheinbaum Pardo, las denuncias apuntan hacia el silencio y la presión indirecta para lograrlo.
