La mandataria acusa influencias externas y grupos violentos tras la marcha que dejó más de 100 heridos en la Ciudad de México.
En una conferencia matutina reciente, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la marcha del pasado fin de semana, que resultó en más de un centenar de lesionados, fue influenciada por actores contrarios al gobierno, vinculados a movimientos de oposición y organizaciones violentas. De acuerdo con la mandataria, la movilización, inicialmente convocada por representantes de la generación joven conocida como Generación Z, fue en realidad orquestada por figuras relacionadas con grupos como la Marea Rosa y otros movimientos opositores, quienes aprovecharon la protesta para sembrar violencia y desestabilización.
Asimismo, Sheinbaum detalló que en el transcurso de la marcha, un grupo radical intentó derribar las vallas de protección en Palacio Nacional, generando enfrentamientos con las fuerzas de seguridad que culminaron en heridos. La mandataria también denunció la existencia de campañas en redes sociales desde países como Estados Unidos, España y varias naciones latinoamericanas que promovieron la narrativa de una represión excesiva por parte del gobierno mexicano contra los manifestantes jóvenes.
Este acontecimiento llamó la atención en un contexto de altas cifras de aprobación hacia la administración actual, pese a recientes episodios de violencia, incluido el ataque contra el alcalde de Uruapan. La marcha del fin de semana, que contó con participantes que portaron sombreros similares al del funcionario, refleja las tensiones y polarización que enfrentan las autoridades en materia de seguridad y movilización social en el país.
El análisis del incidente evidencia la complejidad de distinguir movimientos de protesta genuinos de estrategias planificadas para generar caos, especialmente en un escenario donde el gobierno busca consolidar su imagen de estabilidad y control.
