La parlamentaria inversión en adornos, conciertos y logística navideña contrasta con políticas de austeridad y evidencia contratación sin licitación pública.
En una muestra de gasto elevado durante la temporada decembrina, el Senado de la República destinó aproximadamente 5.7 millones de pesos a la empresa Pro DAHG para organizar eventos y decorar sus instalaciones. La inversión incluyó el encendido de dos árboles de Navidad, la colocación de un nacimento, conciertos y actividades culturales, en medio de un contexto donde la austeridad presidencial ha generado controversia.
Durante el acto conmemorativo, senadores de Morena, encabezados por Laura Itzel Castillo, realizaron el tradicional encendido del árbol navideño en presencia de trabajadores del órgano legislativo. La legisladora Simey Olvera afirmó que esta decoración simbolizaba una “austeridad republicana”, sin embargo, los altos costos contrastan con las directrices de racionalización del gasto público.
Una revisión por La Silla Rota a través de registros públicos revela que, en 2025, el Senado adjudicó de manera directa más del 90% de sus contratos, con montos que alcanzan los 72 millones de pesos sin procesos de licitación. La mayoría de los contratos, por valores millonarios, se hicieron sin competencia, lo que genera dudas sobre la transparencia en la asignación de recursos para servicios diversos, incluyendo seguridad, tecnología, obras y eventos.
Entre los gastos más llamativos figura un contrato de 16 millones de pesos por sellar ventanales en sus edificios, un servicio que en el mercado tradicional tiene un costo muy inferior. También se reportaron pagos por conciertos, actividades académicas e infraestructura, todo sin procesos competitivos y en plena temporada navideña, en un escenario que refleja una aparente desconexión con criterios de austeridad y transparencia.
El gasto navideño del Senado responde a una tendencia de contrataciones que, pese a las obligaciones legales, muestran una preferencia por adjudicaciones directas que reducen la competencia y pueden afectar la eficiencia en el uso de recursos públicos. La presencia de contratos de alta cuantía para eventos que incluyen decoraciones, conciertos y actividades culturales evidencia la necesidad de un mayor escrutinio sobre estas prácticas en el Congreso.
Desde un análisis más amplio, esta situación refleja un patrón en el sector público donde la prioridad económica y la competencia transparente quedan relegadas, poniendo en duda la gestión de fondos públicos destinados a celebrar las festividades sin sacrificar los principios de austeridad y transparencia que la población exige.
