Tras casi siete años al frente de la Fiscalía, Alejandro Gertz Manero renuncia en un contexto de investigaciones filtradas y tensiones políticas que apuntan a figuras de Morena y colaboradores del gobierno.
Después de una gestión de casi siete años en la Procuraduría General de la República, Alejandro Gertz Manero presentó su renuncia en medio de un ambiente marcado por filtraciones de investigaciones delicadas y filtraciones internas que han puesto en jaque a personajes de la política y seguridad mexicana. La salida se produce en un momento en que distintas indagatorias relacionadas con grupos criminales y actores políticos aparecen publicadas sin control, generando tensión en las instituciones encargadas de la justicia.
Estas filtraciones han revelado detalles de operaciones contra organizaciones criminales como “La Barredora” en Tabasco, uniéndose a casos que involucran a miembros de Morena y a familiares de altos funcionarios, incluyendo investigaciones sobre actividades ilícitas relacionadas con el huachicol, tráfico de armas y corrupción en puertos y aduanas. La apertura de estos expedientes ha evidenciado la vulnerabilidad de los procesos judiciales y la posible protección a ciertos actores políticos, situación que ha motivado críticas y cuestionamientos públicos.
La dimisión de Gertz Manero se vincula asimismo a la creciente percepción de presiones internas y a la falta de control sobre información sensible que afloró en los últimos meses, ligando su salida a la serie de conflictos y filtraciones que han puesto en entredicho la reputación de varias instituciones. Sin embargo, su retiro también representa un momento clave para la revisión de los mecanismos que protegen la integridad de la fiscalía y la lucha contra la corrupción en el país, en un entorno marcado por investigaciones que comprometen a miembros de la administración y a figuras cercanas a la política oficial.
