La elección del próximo Cardenal Primado en México podría marcar la relación entre la Iglesia y el Gobierno de la 4T El Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, se encuentra a la espera de un nombramiento trascendental relacionado con la Iglesia Católica en México. Específicamente, la atención está puesta en la designación del próximo Cardenal Primado, un cargo de gran relevancia que podría anunciarse en los próximos días. Esta decisión adquiere mayor importancia en el contexto de los cambios en la Santa Sede tras la llegada del Papa León XIV, quien ha comenzado a modificar las representaciones del Vaticano en diversos países. La elección del nuevo Cardenal Primado tendrá un impacto directo en las relaciones diplomáticas y sociales entre México y la Santa Sede, dado que el país es el segundo con mayor número de fieles católicos en el mundo y el primero de habla hispana. La influencia del Vaticano en América Latina es significativa, y una relación cordial o tensa con la Iglesia puede influir en el clima social y político del país. Por ello, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha iniciado un proceso de cabildeo en torno a esta posible designación. Este lunes, el canciller sostuvo una reunión privada con el monseñor Paul R. Gallagher, representante diplomático del Vaticano, en la que abordaron temas relacionados con la agenda bilateral y los posibles efectos del nombramiento en la relación entre ambos Estados. La reunión refleja la importancia que el gobierno otorga a este proceso y su interés en influir en la decisión final. Fuentes de la Cancillería consultadas por este medio indican que, por el momento, la opción preferida por la administración de Claudia Sheinbaum es Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Nuevo León. Cabrera ha logrado consolidar vínculos sólidos con los principales empresarios del estado y mantiene un discurso moderado, con poca oposición a la política de la 4T. Esto resulta clave para evitar tensiones internas, dado que
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