La apertura a reuniones virtuales en 2020 continúa afectando la participación y fiscalización en el Congreso, pese a la recuperación de la emergencia sanitaria.
Desde el inicio de la pandemia en 2020, las disposiciones sanitarias y las reformas temporales permitieron a los legisladores participar en sesiones de manera virtual, eliminando la obligación de asistir físicamente a las sedes legislativas. Aunque la emergencia sanitaria finalizó hace tiempo, estas reglas siguen vigentes, generando debates sobre la representatividad y el cumplimiento de las responsabilidades parlamentarias. En los últimos meses, algunos líderes políticos han reiterado su intención de retornar a las sesiones presenciales, especialmente en temas relevantes como la discusión de la Ley de Ingresos 2026, pero las propuestas todavía enfrentan resistencia por parte de otros coordinadores.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, señaló que la autoridad administrativa podría aplicar sanciones a los diputados que incumplen, como la disminución de dietas o descuentos por inasistencias, pero aclaró que esas medidas solo se activarán si la presidencia de la mesa directiva lo aprueba y se registran más de seis ausencias no justificadas en un período. En respuesta a los casos de legisladores que han faltado a las sesiones, Monreal recordó que la ley establece sanciones, pero no se han implementado en todos los casos, reafirmando que la mayor parte de los legisladores cumplen con su deber, incluso a distancia. La discusión sobre la vuelta a las sesiones presenciales continúa siendo un tema pendiente, en medio de una percepción de desinterés por parte de algunos actores políticos y la necesidad de garantizar la fiscalización adecuada del trabajo legislativo.
