La cesión del impuesto y la reducción en ingresos elevaron el presupuesto, afectando inversión pública y promoción turística en la región.
El presupuesto del estado de Quintana Roo para 2026 sufrió una caída de aproximadamente 2,5 mil millones de pesos, tras la decisión de no modificar el esquema del Visitax y mantenerlo como ingreso, en una estrategia que busca garantizar recursos para proyectos clave. La modificación propuesta, que buscaba que los hoteles integraran la retención del impuesto, fue retirada tras acuerdos con el sector hotelero, consolidando así el esquema actual. La reunión legislativa previa a la aprobación del presupuesto incluyó a representantes del gobierno estatal y del Congreso, quienes oficializaron esta decisión.
El Visitax, impuesto introducido en 2021 con objetivos turísticos, ha tenido una recaudación muy por debajo de su potencial, logrando apenas el 7% de las expectativas iniciales. Esto llevó a que los ingresos proyectados para 2026 se redujeran de más de 3,2 mil millones de pesos a unos 700 millones, afectando directamente la planificación financiera estatal. Como consecuencia, el presupuesto total bajó de 56,5 mil millones a aproximadamente 54 mil millones de pesos, equivalentes a una reducción del 4.5%.
Los recortes más notables impactaron áreas estratégicas como inversión pública y promoción turística. La partida destinada a infraestructura se redujo en mil 183 millones, ajustando el monto de 3,8 mil millones a 2,6 mil millones, mientras que el sector turismo enfrentó una baja significativa, afectando campañas promocionales y el mantenimiento de infraestructura en destinos clave como Cancún. La disminución en recursos refleja los desafíos financieros derivados de la baja recaudación por el Visitax, un hecho que subraya la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso para garantizar una recuperación económica sostenible en el estado.
El ajuste en el presupuesto tiene implicaciones que van más allá de los números, resaltando la importancia de diseñar estrategias fiscales más efectivas en destinos turísticos de alta afluencia. La región, que depende en gran medida del turismo, debe equilibrar la recaudación con la capacidad operativa para mantener su competitividad y garantizar el bienestar de sus comunidades.
