Playa del Carmen, Quintana Roo. – En el marco del Día de la Libertad de Expresión, un grupo de reporteros y periodistas de Playa del Carmen se manifestaron para honrar la memoria de colegas asesinados y visibilizar el hostigamiento que enfrentan quienes informan a la ciudadanía.
La protesta tuvo lugar en la plaza 28 de julio, donde los comunicadores exhibieron pancartas con mensajes como «Ni la pluma ni la tecla explotan», «La verdad necesita de voces valientes» y «Ser periodista no es delito». Entre los asistentes se encontraban Alejandra Escobar, Víctor Rodríguez, Fernando Morcillo y Víctor Hugo Vargas, entre otros profesionales del periodismo local.
Durante el evento, se leyó un comunicado que se sumaba a la marcha nacional por el Día del Periodista, en el que se reprobó cualquier forma de censura, agresión, intimidación o abuso de poder por parte de las autoridades hacia periodistas, comunicadores y ciudadanos críticos. Se expresó solidaridad con quienes han sido acosados, perseguidos o criminalizados por su labor, exigiendo mayor fluidez, rendición de cuentas y respeto a los derechos fundamentales.
Los periodistas señalaron que el año 2025 fue particularmente marcado por una escalada de censura jurídica. Citando a la organización Artículo 19, se documentaron 51 casos de acoso judicial, incluyendo la detención de Rafael León Segovia en Veracruz bajo cargos de “terrorismo”, la exigencia a Héctor de Mauleón de retirar contenido crítico por orden del Tribunal Electoral de Tamaulipas, la sanción a Karla Estrella por el INE y el TEPJF tras cuestionar nepotismo, y la denuncia por violencia política contra Laisha Wilkins.
Estos incidentes fueron descritos por los manifestantes como tendencias preocupantes, como el uso indebido de figuras jurídicas para criminalizar la opinión, el periodismo y la participación ciudadana. También se evidenciaron el incremento de la censura judicial y legislativa en estados como Campeche, Puebla y Veracruz, así como presiones administrativas, sanciones económicas y amenazas legales como métodos de intimidación.
Ante este panorama, los periodistas demandaron el cese inmediato del acoso judicial, garantías reales para el ejercicio libre y seguro del periodismo, y que ninguna ley se emplee como herramienta de censura o represalia política. Se enfatizó la necesidad del respeto pleno a la libertad de expresión y al derecho a la información, concluyendo con la contundente frase: «Ser periodista no es un delito, informar no es terrorismo, callar a la prensa es callar a la sociedad».
