La inversión en infraestructura solar busca fortalecer la oferta eléctrica en la región, ante el crecimiento demográfico y comercial.
Recientemente, se anunció una significativa inversión para ampliar la capacidad de generación eléctrica en la península de Yucatán, con la incorporación de una central fotovoltaica en Quintana Roo. La obra, liderada por la Comisión Federal de Electricidad, contempla una capacidad de 110 megawatts y se enmarca en un programa conjunto con el Fondo Nacional de Infraestructura, que busca aprovechar las condiciones técnicas y financieras óptimas en la región para promover energías renovables.
Este proyecto, cuya construcción está prevista para comenzar en 2026, forma parte de un esfuerzo mayor por diversificar y modernizar la matriz energética en el sureste del país. En los últimos meses, también se han anunciado dos otros proyectos solares en Quintana Roo; uno de ellos, un parque de 237.93 megawatts en Chetumal, que aún evalúa permisos ambientales, y otro más en etapa de consulta pública en Felipe Carrillo Puerto, enfocado en una inversión de 250 millones de dólares y que busca responder a la creciente demanda de electricidad en la región.
Estas iniciativas responden a la necesidad imperante de reforzar la infraestructura eléctrica, pues la infraestructura actual ha mostrado limitaciones frente a la expansión poblacional y turística. La región, que concentra un alto flujo de visitantes y un crecimiento residencial acelerado, enfrenta frecuentes apagones que impactan la economía local y el bienestar de sus habitantes. Los proyectos en marcha forman parte de un plan nacional que contempla un portafolio de 20 emprendimientos, con una inversión superior a los dos mil 200 millones de dólares, destinados a generar 6,000 megawatts en varias regiones del país mediante energías renovables y almacenaje.
Además del impacto regional, estos desarrollos representan un paso estratégico en el compromiso del país con la transición energética, disminuyendo su dependencia de combustibles fósiles y potenciando el uso de recursos sostenibles a nivel nacional. La integración de más capacidades fotovoltaicas y eólicas, junto con sistemas de almacenamiento energético, fortalecerá la estabilidad del suministro eléctrico en un horizonte que apunta a un futuro más verde y resiliente.
