La situación en la prisión se agravó tras protestas por supuestos abusos policiales durante un operativo, generando preocupación por la seguridad de los internos y la respuesta de las autoridades.
El centro penitenciario de Chetumal en Quintana Roo vivió una intensa jornada de protestas y tensión, tras un motín que inició en las primeras horas de la tarde y que dejó en evidencia el conflicto interno en la institución. La revuelta comenzó en la zona de segregados, donde los internos causaron daños al romper muebles y rejas, además de protestar por la confiscación de insumos utilizados en actividades productivas y de reinserción social. Estos materiales, como resinas, pinturas, papel y dinero, fueron decomisados durante un operativo realizado por fuerzas de seguridad que incluyó elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional.
Las reacciones de las autoridades fueron inmediatas, evacuando personal legal y administrativo, y reforzando la vigilancia con un despliegue de efectivos para contener el conflicto y evitar fugas. Aunque las fuerzas policiacas lograron controlar la riña, los internos advirtieron que podrían intensificar sus acciones, incluso quemando colchones, si no se atienden sus demandas. Los reclusos solicitaron la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Estado, y sus familiares acudieron al penal en busca de respuestas. Actualmente, el penal alberga a más de mil internos, entre ellos internos de alta peligrosidad, en un centro que ha sido objeto de atención por su sobrepoblación y condiciones de seguridad. Este incidente pone en relieve las tensiones en el sistema penitenciario de la región y la necesidad de mejorar la gestión y el respeto por los derechos de los internos.
