La reforma que penaliza conductores ebrios en el estado permanece sin oficializar, generando preocupación tras recientes tragedias viales. En Quintana Roo, la aplicación de la Ley Brahms, que establece sanciones de cárcel para conductores que ocasionen accidentes bajo los efectos del alcohol o drogas, sigue sin oficializarse. La iniciativa, aprobada en 2023, busca reducir los incidentes viales relacionados con el consumo de sustancias, pero su publicación en el Periódico Oficial del estado continúa en espera, lo que impide su entrada en vigor. La demora en la publicación ha cobrado relevancia tras trágicos sucesos recientes, como accidentes fatales ocurridos durante las fiestas patrias en Chetumal y Cancún, donde la imprudencia al volante en estado de ebriedad dejó vidas en el camino. Legisladores locales han confirmado su intención de activar lo antes posible esta ley, que contempla penas que van desde multas hasta prisión para quienes conduzcan en estado de ebriedad y provoquen daños graves o la muerte. Sin embargo, opiniones diversas, incluyendo sectores hoteleros, han alertado sobre posibles riesgos, como la corrupción, y han solicitado un análisis cuidadoso del marco legal. La Secretaria de Gobierno de Quintana Roo mantiene que la publicación está detenida por asuntos legales pendientes, pero los legisladores reafirman su compromiso de destrabar el proceso para fortalecer las medidas contra la conducción irresponsable y salvar vidas en el estado.
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