La caída en producción y precios del azúcar provocan pérdidas millonarias y afectan a comunidades y comercio local en Chetumal y alrededores.
La industria azucarera en el sur de Quintana Roo enfrenta una profunda crisis que amenaza la estabilidad económica de varias comunidades. La zafra 2024–2025 generó una producción de poco más de 1.2 millones de toneladas de caña, cifra considerablemente menor a las expectativas iniciales, debido a condiciones climáticas adversas y brotes de plagas que afectaron los cultivos. Esta disminución en la recolección se tradujo en pérdidas superiores a mil millones de pesos, impactando tanto a productores como a miles de familias dependientes de esta actividad agrícola.
El precio de referencia del azúcar se estableció en 16,012 pesos por tonelada para este ciclo y proyecta una reducción para el próximo año, lo que agrava la situación. Más de 300,000 toneladas de caña quedaron sin cosechar, afectando a productores que enfrentan altos costos de producción, insuficientes apoyos gubernamentales y la falta de insumos subsidiados. La expectativa es que si no se toman medidas urgentes, más del 70% de los cañeros podría abandonar el cultivo en los próximos meses.
Este impacto se extiende al comercio local en Chetumal, donde sectores como el turístico y de servicios reportan una ralentización significativa. La disminución en el movimiento económico refleja la estrecha relación entre la actividad agrícola y la economía urbana y regional, destacando la vulnerabilidad de estos sectores frente a crisis agrícolas y fluctuaciones de mercado. Las organizaciones cañeras ya evalúan movilizaciones a nivel nacional para solicitar un plan de rescate que soporte a los productores. La crisis no solo afecta la economía del campo, sino también el sustento de muchas localidades y comerciantes vinculados a la zafra.
