Cancún, Quintana Roo. – A una semana del hallazgo del cuerpo de Nataly Montserrat González Barro, estudiante de veterinaria, la Fiscalía General del Estado (FGE) mantiene un hermetismo que agrava la indignación social y la falta de respuestas sobre su desaparición y muerte.
La FGE se ha limitado a un escueto comunicado indicando que el cuerpo no presentaba huellas visibles de violencia, una declaración que genera más interrogantes que certezas, especialmente dado que Nataly fue reportada desaparecida bajo el Protocolo Alba.
La ausencia de información oficial por parte de las autoridades ha abierto la puerta a especulaciones, incluyendo una versión no oficial difundida en redes sociales que sugiere un posible suicidio. Esta hipótesis, aunque comentada por usuarios y colegas de la víctima, no ha sido confirmada ni desmentida por la Fiscalía, incrementando la incertidumbre.
Ciudadanos, colectivos feministas y la comunidad veterinaria han criticado la falta de transparencia y empatía en el manejo del caso, exigiendo un posicionamiento claro y avances concretos en la investigación. La pregunta central que resuena es cómo se produjo el deceso y qué sucedió durante los días de su desaparición, interrogantes que la actual narrativa oficial no logra responder.
El caso de Nataly Montserrat se ha convertido en un símbolo de la demanda ciudadana por verdad y justicia, evidenciando una vez más la deuda institucional en materia de transparencia y sensibilidad hacia las víctimas y sus familias.
