Lázaro Cárdenas, Quintana Roo. – El cabildo de Lázaro Cárdenas aprobó el Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2026, tras dos intentos fallidos y en medio de cuestionamientos sobre la transparencia del proceso. El monto total aprobado asciende a 468 millones 850 mil 929 pesos.
La aprobación se concretó durante una sesión extraordinaria celebrada a puerta cerrada, en la que se restringió el acceso a medios de comunicación. Esta medida generó dudas sobre la transparencia, especialmente por tratarse de un proceso presupuestario.
La sesión, que tuvo lugar en la sala de juntas del ayuntamiento, se vio marcada por la ausencia de representantes de la prensa, una decisión que, según fuentes consultadas, habría sido solicitada por los propios regidores.
Existieron diversas versiones sobre las negociaciones que llevaron a la aprobación del presupuesto. Algunas apuntan a acuerdos internos, mientras que otras sugieren la posible intervención de autoridades estatales y líderes de bancadas de la coalición MORENA-PVEM-PT para resolver el conflicto que había impedido su aprobación en sesiones anteriores.
Este fue el tercer intento para avalar el presupuesto de egresos de 2026. El primer intento fracasó por la inasistencia de los regidores, y el segundo se resolvió con un empate en la votación (seis en contra y cuatro a favor). En el tercer intento, se alcanzó la mayoría necesaria con nueve votos a favor.
Los concejales que votaron a favor del presupuesto fueron Carlos Betancourt Baas, María Itzel Campos Euan, Jorge Luis Rivera Morales, Reyna del Rosario Góngora Cauich, Martha Patricia Tun Pech, Aurora Pool Cauich, María Concepción Chan Che, la síndica municipal Laura Roberta Chan Canul, y el presidente municipal Josué Nivardo Mena Villanueva.
Por otro lado, las concejalas Dulce Alegría Navarrete Badillo y Dayanne Sinaí Maglah Balam justificaron sus inasistencias por motivos de salud. Algunos ediles también emitieron un comunicado rechazando versiones extraoficiales sobre presuntas solicitudes de dinero, calificándolas como un intento de desviar la atención de una supuesta administración deficiente.
